En la tienda de Ollivander, en el Callejón Diagon, las cajas estrechas se apilan hasta el techo y el anciano suelta la frase que explica media comunidad mágica: es la varita la que elige al mago, y nunca al revés. Por eso hay clientes que se pasan horas entre las estanterías probando hasta que por fin saltan chispas.
Las Harry Potter Varitas mágicas de Noble Collection te ahorran esa espera, porque aquí, por una vez, eliges tú. Hay cuatro réplicas donde elegir, cada una de unos 30 centímetros: la de Harry con la empuñadura nudosa que imita la corteza, la garra pálida y moteada de Voldemort, la de Sirius Black cubierta de signos tallados y la Varita de Saúco con sus nudos característicos a lo largo del mango. Cada varita llega en una caja con ventana, logotipo de Harry Potter y lengüeta para colgar, así que también luce sin desembalarla.
Para partidas de rol, disfraces y todo el que ya gesticula con las manos al contar cualquier historia. Lo que invoques con ella, mejor no se lo cuentes al Ministerio.